Con el IV medio Bronx y la Alianza Amarilla coronados como campeones culminó la esperada Semana Ignaciana, una de las tradiciones más antiguas y preciadas de nuestro colegio. Inspirada en la Edad Medio, durante una semana, castillos medievales, princesas, reyes, dragones y bufones transformaron el SIEB en un auténtico reino de fantasía.
Felicitamos al CASI, gran organizador del evento, y a todos aquellos que colaboraron para que esta celebración fuera inolvidable. Extendemos nuestras felicitaciones a los equipos de I y II Ciclo, quienes llenaron los patios del colegio de alegría y entusiasmo, haciendo que los niños disfrutaran cada una de las competencias.
Durante estos días, los estudiantes dieron lo mejor de sí en distintos retos de destreza, desde deportes y artes hasta conocimientos académicos y habilidades sociales. Cada uno puso a prueba su organización, motivación, energía y paciencia, con el objetivo de coronarse como el curso ganador y heredar la corona del reino.
Para algunos, estos días significaron un descanso y un espacio para disfrutar y competir alegremente. Para otros, fue una oportunidad para demostrar honor y gloria, como campeones definitivos de la semana más importante del año. Una semana que preparan durante meses, dispuestos a dar todo de sí para ganar la ansiada copa.
El evento fue un fiel reflejo del Proyecto Educativo del SIEB, donde siempre se aspira a que cada uno entregue el máximo de sus capacidades y las ponga al servicio de los demás. Algo que sin duda se hizo esencial durante esta celebración.
Finalmente, deseamos a cada curso la mejor de las suertes. Que todo su esfuerzo, dedicación y motivación rindan frutos. En pocos días, sabremos qué curso se coronará finalmente como el campeón absoluto de esta inolvidable Semana Ignaciana.
En la comuna de San Joaquín y trabajando en conjunto con la Municipalidad de dicha comuna, Techo e Infocap (ambas instituciones jesuitas), nuestros estudiantes de III A y B vivenciaron durante una semana los Trabajos de Inserción Obrera, antes conocidos como Trabajos de Fábrica.
Desde el año pasado, esta experiencia se ha llevado a cabo en colaboración con instituciones que tienen un fuerte compromiso social y comunitario. Los estudiantes se unen al personal de mantenimiento y limpieza de estas instituciones. Durante su estancia, los estudiantes vivieron en comunidades y recibieron el apoyo de asesores ex alumnos, quienes garantizaron que la experiencia incluyera momentos de oración, reflexión y conciencia sobre lo que pudieron experimentar.
Durante la semana de Trabajos, nuestros alumnos se pudieron involucrar activamente en diversas áreas de la municipalidad, desempeñándose como funcionarios en labores de aseo, administración, gestión de bodegas y prevención de riesgos. “Esta iniciativa marca una transición significativa, ya que refleja cómo el colegio dejó atrás las tradicionales fábricas para asociarse con instituciones que tienen un enfoque más social y de servicio público”, aseguró Rafael García, coordinador de Pastoral de IV Ciclo.
Además, resaltó la relevancia de los Trabajos como una oportunidad para que los estudiantes se adentren en el mundo laboral, continuando con una tradición de casi 50 años en la institución, buscando que los jóvenes comprendan de manera directa y práctica la dinámica laboral en distintos contextos.
García enfatiza que esta experiencia va más allá de la mera ejecución de tareas, pues implica un encuentro genuino con las personas que llevan a cabo esas labores diariamente. Para él, el eje central de esta vivencia es que los estudiantes se sumerjan por completo en la realidad laboral, integrándose como miembros activos de un equipo, aprendiendo nuevos oficios, trabajando en conjunto, cumpliendo con horarios y metas, y, sobre todo, siendo guiados por aquellos que los reciben en sus lugares de trabajo.
Es en este contexto que la noción de servicio toma una perspectiva particular. Más que asistir a comunidades en situación de vulnerabilidad, los Trabajos de Inserción Obrera buscan una comprensión más profunda del trabajo, inspirada en el modelo de Jesús en Nazaret. De este modo, los estudiantes se integran humildemente al ambiente laboral, siguiendo el ejemplo de Jesús como un carpintero anónimo que descubrió su misión en el anonimato y la cotidianidad.
Sin duda, una experiencia inolvidable, ya que para todo ignaciano nada de lo que pasa en nuestra ciudad, en nuestro país o en el mundo le es indiferente, porque todos somos hermanos, con la misma dignidad, todos invitados a sentarnos a la misma mesa. Somos todos parte del mismo reino.