Homilía: «No tengan miedo»
Jesús es la brisa suave, presente incluso en la tormenta. Brisa de la confianza, que moviliza los corazones a la solidaridad; que cuida e intenta dialogar a riesgo de golpes.¿Acaso tiene que calmarse el viento para caminar con esa brisa? «No teman» dice Jesús. Ver más
Domingo 9 de agosto 2020. 19° del tiempo cotidiano
Homilía 9 de agosto 2020

Es extraño el texto. Recuerdo años atrás le expuse a un grupo de seminaristas que lo importante del texto no es la literalidad, si Jesús caminó o no sobre el agua, sino el mensaje que comunica: que Jesús es Señor de toda la creación. Uf. Ardió Troya. Les pareció terrible que pusiera en duda la literalidad del texto. Hoy día prefiero no enredar con eso. Pero siempre hay que cuidarse de las literalidades bíblicas (sino, tendríamos que comenzar a practicar los 613 mandamientos bíblicos, ¿o no?). En fin. El texto es extraño por otra razón: Jesús invita a Pedro a caminar sobre las aguas tormentosas, no sobre las aguas calmas.¿Cuál es nuestra expectativa? Yo creo que deseamos ante todo que las aguas se calmen antes que nos inviten a caminar en medio de la tormenta. Tal vez allí está nuestro error.
Jesús es quien trae calma aún en medio de la tormenta. Con la mirada fija en él, como Pedro en sus primeros pasos, se puede calmar el corazón y caminar en medio de vientos fuertes y olas tormentosas. De otro modo, bien podríamos decir que mientras no se acaben las olas Jesús no ha actuado en nuestro favor. Eso es algo muy antiguo: adorar los consuelos de Dios y no al Dios de los consuelos. Poner toda la fuerza de nuestra experiencia religiosa en el milagro, y no en la relación de confianza y amor.

Hoy día te pedimos, Señor, que la aguas se calmen.Que pongamos los medios para que las aguas se calmen. Que construyamos justicia –estamos en el mes del Padre Hurtado- la única fuente de paz social verdadera. Te pedimos que pase esta pandemia y volvamos a abrazarnos. Pero, ante todo, hoy día te pedimos que confiemos en tu brisa suave, en tu corazón fiel, en tu presencia cierta en medio de la tormenta. Y que caminemos contigo. La vista puesta en tu mirada. La mano tomada de tu mano. Corran los vientos que corran, caminamos unidos contigo.
Pablo Castro Fones sj.
Capellán SIEB

