En el marco del Día Internacional de la Mujer, el Colegio San Ignacio El Bosque renovó su compromiso con una coeducación intencionada, unida y transformadora, buscando siempre el MAGIS en nuestras relaciones comunitarias.
Fieles a nuestra misión de formar personas para los demás, comprendemos que la equidad se construye desde la unidad y el respeto mutuo. Por ello, durante la jornada, cada ciclo experimentó este mensaje a través de dinámicas adaptadas a su etapa formativa:
Primer Ciclo: «Todos los talentos florecen por igual» A través de la lectura de cuentos liderada por las educadoras, los más pequeños reflexionaron sobre sus propios sueños y capacidades. En dibujos y escritos, plasmaron un futuro sin límites de género, entendiendo que cada don personal es un regalo para compartir con los demás.
Segundo Ciclo: Hackeando la Playlist En un valioso ejercicio de discernimiento y pensamiento crítico, los estudiantes analizaron letras de canciones populares para transformarlas. Así, crearon mensajes que promueven el respeto, el liderazgo positivo y la sana expresión emocional, en total sintonía con nuestros valores ignacianos y el cuidado del prójimo.
Tercer y Cuarto Ciclo: 70 años de historia con rostro de mujer En una emotiva acogida comunitaria, conectamos esta conmemoración con el aniversario de nuestro colegio a través de tres testimonios generacionales que nos invitan a seguir creciendo juntos:
El Ayer: Ana María Montoya (apoderada) relató los desafíos históricos que las mujeres han ido superando con vocación y esperanza.
El Hoy: Yolanda Saavedra (profesora) destacó los avances actuales en equidad y respeto que vivimos a diario dentro de nuestra comunidad.
El Mañana: Laura Fuentes (Presidenta del CASI) proyectó los próximos pasos de nuestra institución para seguir formando hombres y mujeres íntegros.
La jornada culminó con un fecundo trabajo en grupos intergeneracionales. Allí, estudiantes y educadores definieron acuerdos concretos para seguir avanzando este año en equidad y justicia, demostrando que en el SIEB caminamos unidos. Porque cuando nos reconocemos como iguales en dignidad, hacemos vida nuestro mayor propósito: entramos para aprender, salimos para servir.

